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Destinos turísticos inteligentes, una estrategia para el futuro en México

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Destinos turísticos inteligentes, una estrategia para el futuro en México

Destinos turísticos inteligentes, una estrategia para el futuro en México  ·        Este tipo de destinos son la aplicación del modelo de gestión de ciudad inteligente para el turismo. Los ejes que los definen  son: innovación, accesibilidad, tecnología y sostenibilidad.  Ciudad de México, 8 de abril de 2020. Los destinos inteligentes son un modelo de gestión del territorio que nació de la mano del de las smart cities. Ostelea, Escuela de Administración en Turismo, realizó un estudio sobre este tema, que permite tomar bases para implementar y desarrollar este tipo de turismo en México. ¿Podría el país -en el futuro cercano- tener ciudades certificadas en este aspecto? ¿Qué debería hacer para lograrlo?  Ese debería ser un foco para seguir convirtiendo al turismo en pieza clave de la economía del país, más cuando en el 2019 en México la llegada de turistas internacionales entre enero y diciembre de 2019 fue de 45 millones, superando por 3.7 millones de turistas a la cifra observada en el 2018, equivalente a un incremento de 9%. De igual manera, el ingreso de divisas por concepto de visitantes internacionales ascendió a 24,563 millones de dólares, lo que representó también incremento de 9% en este rubro.  Al respecto, María Martínez, docente de Ostelea, indicó: “la norma UNE 178501, regulada por el Sistema de Gestión de los Destinos Turísticos Inteligentes elaborado por AENOR, es una de las más desarrolladas con la que se puede acreditar una ciudad. Para lograrlo, se debe trabajar bajo el concepto de cinco ejes estratégicos: gobernanza, innovación, tecnología, accesibilidad universal y sostenibilidad.    Martínez, agregó que uno de los elementos clave de la construcción y gestión de destinos inteligentes (smart cities) se basa en reutilizar la información pública existente (RISP), pero también radica en la generación de nuevas fuentes de datos y metodologías de recogida y tratamiento de los mismos, tanto públicos como privados. El verdadero reto se basa en vincular el papel de ciudadanos/turistas y las conexiones que establecen con los servicios que ofrece la ciudad (GPS, Wi-Fi o bluetooth) para extraer información más personal vinculada con sus gustos, aficiones, horario de trabajo y destinos vacacionales preferidos, entre otros.  Gobernanza y toma de decisiones  El Destino Turístico Inteligente o DTI tiene como foco principal el turista y viene impulsado por el sector turístico, tanto público como privado. La norma UNE 178501 integra el sistema de decisiones DTI en tres ejes: liderazgo y planificación; apoyo y cooperación y, por último, evaluación y mejora (creación de un Eje Gestor público o privado encargado de fomentar, planificar y coordinar el desarrollo turístico).  Aunque el concepto de ciudad inteligente ha estado centrado en la implementación de nuevas tecnologías, en realidad el éxito de las medidas ha tenido mucho que ver con la participación de la ciudadanía y los turistas y con los datos que estos han compartido sobre movilidad y preferencias. Un ejemplo es el caso de la ‘APP Bilbao Smart Tour’ en la que los vecinos contribuyen al diseño de las rutas. Pero esto no ocurre en todas las circunstancias porque es más difícil que tenga lugar en los territorios regidos por la estacionalidad o en alojamientos más tradicionales. En cualquier caso, una de las claves para evaluar el proceso de transformación de las ciudades en inteligentes se basa en el intento o logro de implantar procesos efectivos de gobernanza participativa.  Información, la clave  “Uno de los elementos centrales de la construcción y gestión de destinos inteligentes -así como de las Smart Cities- implica, por un lado, la reutilización de la Información Pública existente (RISP)– pero también la generación de nuevas fuentes de datos y metodologías de recogida y tratamiento de la información a partir de sistema de captación públicos, privados y también personales. En el nuevo modelo, las personas tanto en su rol de turistas como ciudadanos, y a partir de las conexiones a los servicios que se ofrezcan en la ciudad, que generan datos de localización mediante la utilización del GPS, el wifi o el bluetooth, jugarán un rol esencial”, agregó María Martínez de Ostelea.  Martínez profundizó que la información que se recopila de cada persona accede a la vida íntima de la persona: donde vive, con quien, el lugar y horario de trabajo, qué compras hace, a donde sale y el lugar en el que pasa las vacaciones, entre otros, genera un reto: en la medida que los sistemas de seguridad de los smartphones evolucionan también se recopilan datos de identificación como la huella dactilar, la retina y parámetros de reconocimiento facial. La administración pública se plantea la distribución de sensores que permitan la recopilación de la movilidad de personas y vehículos, el grado de ocupación de los aparcamientos, el nivel de contaminación, información sobre los residuos generados y la evolución del consumo de energía y todo eso, requerirá modelos de tratamiento y protección de la información muy elaborados.  En el ámbito concreto del turismo, se pretende la automatización de la recopilación de datos; instalación de sensores y monitorización de la actividad turística, incorporando las posibilidades que ofrecen los servicios de open data y big data.  Para concluir, Martínez explicó que alrededor de los DTI se han suscitado una serie de debates similares a los que han rodeado a las ciudades inteligentes: ¿qué protección tiene la ciudadanía y las personas turistas ante la cesión de sus datos? ¿qué modelo de toma de decisiones es el apropiado para este tipo de gestión? La cual es una discusión que se seguirá dando mientras el concepto sigue madurando y el sector se fortalece en todo el mundo.

  • Este tipo de destinos son la aplicación del modelo de gestión de ciudad inteligente para el turismo. Los ejes que los definen  son: innovación, accesibilidad, tecnología y sostenibilidad.

Ciudad de México, 8 de abril de 2020. Los destinos inteligentes son un modelo de gestión del territorio que nació de la mano del de las smart cities. Ostelea, Escuela de Administración en Turismo, realizó un estudio sobre este tema, que permite tomar bases para implementar y desarrollar este tipo de turismo en México. ¿Podría el país -en el futuro cercano- tener ciudades certificadas en este aspecto? ¿Qué debería hacer para lograrlo?

Ese debería ser un foco para seguir convirtiendo al turismo en pieza clave de la economía del país, más cuando en el 2019 en México la llegada de turistas internacionales entre enero y diciembre de 2019 fue de 45 millones, superando por 3.7 millones de turistas a la cifra observada en el 2018, equivalente a un incremento de 9%. De igual manera, el ingreso de divisas por concepto de visitantes internacionales ascendió a 24,563 millones de dólares, lo que representó también incremento de 9% en este rubro.

Al respecto, María Martínez, docente de Ostelea, indicó: “la norma UNE 178501, regulada por el Sistema de Gestión de los Destinos Turísticos Inteligentes elaborado por AENOR, es una de las más desarrolladas con la que se puede acreditar una ciudad. Para lograrlo, se debe trabajar bajo el concepto de cinco ejes estratégicos: gobernanza, innovación, tecnología, accesibilidad universal y sostenibilidad.  

Martínez, agregó que uno de los elementos clave de la construcción y gestión de destinos inteligentes (smart cities) se basa en reutilizar la información pública existente (RISP), pero también radica en la generación de nuevas fuentes de datos y metodologías de recogida y tratamiento de los mismos, tanto públicos como privados. El verdadero reto se basa en vincular el papel de ciudadanos/turistas y las conexiones que establecen con los servicios que ofrece la ciudad (GPS, Wi-Fi o bluetooth) para extraer información más personal vinculada con sus gustos, aficiones, horario de trabajo y destinos vacacionales preferidos, entre otros.

Gobernanza y toma de decisiones

El Destino Turístico Inteligente o DTI tiene como foco principal el turista y viene impulsado por el sector turístico, tanto público como privado. La norma UNE 178501 integra el sistema de decisiones DTI en tres ejes: liderazgo y planificación; apoyo y cooperación y, por último, evaluación y mejora (creación de un Eje Gestor público o privado encargado de fomentar, planificar y coordinar el desarrollo turístico).

Aunque el concepto de ciudad inteligente ha estado centrado en la implementación de nuevas tecnologías, en realidad el éxito de las medidas ha tenido mucho que ver con la participación de la ciudadanía y los turistas y con los datos que estos han compartido sobre movilidad y preferencias. Un ejemplo es el caso de la ‘APP Bilbao Smart Tour’ en la que los vecinos contribuyen al diseño de las rutas. Pero esto no ocurre en todas las circunstancias porque es más difícil que tenga lugar en los territorios regidos por la estacionalidad o en alojamientos más tradicionales. En cualquier caso, una de las claves para evaluar el proceso de transformación de las ciudades en inteligentes se basa en el intento o logro de implantar procesos efectivos de gobernanza participativa.

Información, la clave

“Uno de los elementos centrales de la construcción y gestión de destinos inteligentes -así como de las Smart Cities- implica, por un lado, la reutilización de la Información Pública existente (RISP)– pero también la generación de nuevas fuentes de datos y metodologías de recogida y tratamiento de la información a partir de sistema de captación públicos, privados y también personales. En el nuevo modelo, las personas tanto en su rol de turistas como ciudadanos, y a partir de las conexiones a los servicios que se ofrezcan en la ciudad, que generan datos de localización mediante la utilización del GPS, el wifi o el bluetooth, jugarán un rol esencial”, agregó María Martínez de Ostelea.

Martínez profundizó que la información que se recopila de cada persona accede a la vida íntima de la persona: donde vive, con quien, el lugar y horario de trabajo, qué compras hace, a donde sale y el lugar en el que pasa las vacaciones, entre otros, genera un reto: en la medida que los sistemas de seguridad de los smartphones evolucionan también se recopilan datos de identificación como la huella dactilar, la retina y parámetros de reconocimiento facial. La administración pública se plantea la distribución de sensores que permitan la recopilación de la movilidad de personas y vehículos, el grado de ocupación de los aparcamientos, el nivel de contaminación, información sobre los residuos generados y la evolución del consumo de energía y todo eso, requerirá modelos de tratamiento y protección de la información muy elaborados.

En el ámbito concreto del turismo, se pretende la automatización de la recopilación de datos; instalación de sensores y monitorización de la actividad turística, incorporando las posibilidades que ofrecen los servicios de open data y big data.

Para concluir, Martínez explicó que alrededor de los DTI se han suscitado una serie de debates similares a los que han rodeado a las ciudades inteligentes: ¿qué protección tiene la ciudadanía y las personas turistas ante la cesión de sus datos? ¿qué modelo de toma de decisiones es el apropiado para este tipo de gestión? La cual es una discusión que se seguirá dando mientras el concepto sigue madurando y el sector se fortalece en todo el mundo.  

 

 



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