De Comala a la mesa: Por qué los 'foodies' están cambiando Cancún por Colima
¿Cansado de pelear por una sombrilla en la playa o hacer filas eternas para cenar? Mientras los destinos típicos se saturan, existe un refugio donde el tiempo parece haberse detenido, pero con todo el confort moderno. Colima no es solo un estado; es el antídoto al turismo de masas.
🌊 Playas donde el único ruido es el mar
Olvídate de los vendedores constantes y la música a todo volumen. En Colima, el lujo es el espacio.
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Boca de Pascuales: El paraíso de olas salvajes para los que buscan adrenalina.
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El Real y Tecuanillo: Imagina comer un pescado zarandeado con los pies en la arena, en una "enramada" tradicional, viendo un atardecer que parece pintado a mano. Aquí no hay prisas, solo sabor.

🍴 De la tradición al "Fine Dining"
La escena gastronómica de Colima está rompiendo esquemas. No solo es comer rico, es comer con alma:
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La Sal: Innovación pura con ingredientes de la región.
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Komunal: Creatividad que reinterpreta lo local.
Lo mejor es que, al no haber masificaciones, el servicio es personalizado. Te sientes el invitado de honor, no un número más en la mesa.

⛰️ Del mar a la montaña en menos de una hora
¿En qué otro lugar puedes desayunar frente al mar y tomar un café de altura en un Pueblo Mágico antes del mediodía?
Comala, con sus calles blancas y portales legendarios, es la puerta de entrada a una naturaleza virgen. Si buscas desconexión total, los manantiales de El Hervidero o las pozas cristalinas de Agua Caliente son spas naturales que aún están "fuera del radar" del turista promedio.
🛠️ ¿Por qué visitarlo ahora?
Viajar a Colima es apoyar lo local. Es conocer a la cocinera tradicional, es recorrer la Ruta de la Sal y entender que el verdadero lujo no es lo más caro, sino lo más auténtico. Es el destino ideal para quien busca reconectar con lo esencial sin sacrificar la calidad.
